La Historia de ANFASEP

LA DIGNIDAD TIENE CARA DE MUJER EN AYACUCHO

Historia de ANFASEP

Varias mujeres valientes, ante todas Angélica Mendoza de Ascarza, Teodosia Cuya Layme y Antonia Zaga Huaña, iniciaron la formación de ANFASEP el 2 de septiembre del año 1983, mientras recrudecía la violencia y el miedo. Las pioneras contaron con el respaldo de la Alcaldesa de Huamanga,  Leonor Zamora, y el apoyo jurídico y espiritual del joven abogado Zósimo Roca. Zamora fue asesinada el 21 de diciembre del año 1991 por agentes del Servicio de Inteligencia del Ejército. Roca fue amenazado por agentes del Estado y tenía que abandonar Ayacucho. ANFASEP fue creciendo a medida que se producían nuevas desapariciones. En pocos meses aglutinó a 800 madres, esposas y familiares de secuestrados. Actualmente, la asociación  cuenta con unos 200 integrantes.

MUJERES VALIENTES DEFENDIENDO LA VIDA

Una de las actividades iniciales fue la creación de un comedor para los niños huérfanos y desatendidos a causa del conflicto armado. El comedor que funcionó de manera improvisada desde finales del año 1984 adoptó, al ser abierto formalmente en noviembre del 1985, el nombre de Adolfo Pérez Esquivel, en memoria de la visita del Premio Nobel de la Paz, quien también apadrinó el comedor.

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En el proceso de búsqueda del familiar desaparecido en los cuarteles, calles y botaderos de cadáveres, que duraba días enteros,  los hijos e hijas se encontraban desatendidos en sus necesidades básicas. Las condiciones de vida de las familias en situaciones de refugiadas fueron muy precarias. Hubo momentos en los cuales estuvieron días sin consumir algún tipo de alimento. Algunas madres tomaban la iniciativa y preparaban algo de comida haciendo hervir un poco de agua con azúcar, para aminorar un poco el sacrificio de los niños.

Cuando empezó a funcionar el comedor, los pequeños comensales no sobrepasaban la veintena y las comidas que se les preparaba no eran consecutivas. A medida que se difundía la existencia del comedor, muchas socias se integraron con sus hijos, llegando a un número aproximado de 300 niños y niñas. Organizaciones como el entonces “Centro de Culturas Indias – Chirapaq” y jóvenes voluntarios nacionales y extranjeros implementaron talleres de arte, música y deporte, así como la organización de paseos. De esta manera los niños desarrollaron actividades lúdicas y recreativas.

LOS SÍMBOLOS DE LUCHA POR LA VERDAD

11_ANFASEP_Historia_04La visita del Papa Juan Pablo II a Ayacucho, el 3 de febrero del año 1985, dio nacimiento a una de las herramientas de lucha pacífica de ANFASEP, la cruz de madera, en la cual está escrita la frase “NO MATAR”.
Otra es la banderola, que por la falta de recursos fue elaborada a partir de pedazos de costalillos de harina y pintada por un joven universitario.
En sus testimonios las madres de ANFASEP se refieren a la banderola como “La Luchadora”, porque en varias oportunidades la defendieron arriesgando su integridad física. En varias ocasiones, las madres salvaron la banderola enrollándosela en las manos, recibiendo golpes. Por ello, la banderola tiene parches en los costados.
Cuando las mujeres de ANFASEP marchaban hacia el aeropuerto para recibir al Papa, con su cruz y su banderola, la policía quiso arrebatarla. Luego fueron impedidas de atravesar la barrera de seguridad. Pero por intermedio  del Padre Liceta lograron hacerle llegar al Papa un documento con sus demandas.
La cruz simboliza para las madres de ANFASEP su identidad cristiana y su exigencia a la sociedad para que reflexione y ayude a que el sufrimiento y la violencia concluyan. Este símbolo de fe viene acompañando a la asociación en sus acciones sociales desde su comienzo hasta el día de hoy.

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Lidia Flores se recuerda: “A la cruz le hemos hecho bendecir en una misa. Luego, cargando nuestra cruz hemos ido a recibir al Papa, cantando nuestro himno: ”Hasta cuándo, hijo perdido”.

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